Método Integral

En esta sección se explica en qué consiste el denominado método integral de entrenamiento.


Introducción

En los inicios del fútbol moderno condicionados por la idea de llegar “fresco” a los partidos se entrenaba relativamente poco (volúmenes de entrenamiento bajos). De hecho, el somatotipo de jugador era muy distinto al existente en la actualidad.

Más tarde cobró relevancia la preparación física e irrumpió en el fútbol utilizando sistemas de entrenamiento basados sobre todo en el atletismo. Por lo que la integración del trabajo físico se realizó de forma inespecífica.

En la actualidad existe una tendencia a que el balón vuelva a ser el elemento central sobre el que gire toda la sesión de entrenamiento y muchos entrenadores denominan a este método: “entrenamiento integrado” por el mero hecho de incluir el balón en todo momento.
No obstante, el entrenamiento integral requiere una mayor complejidad que simplemente incluir un balón en todos los ejercicios. Va más allá al intentar acercar lo máximo posible el entrenamiento a la competición, utilizando un método científico mediante el cual se deberá:

  • Valorar objetivamente la intensidad del trabajo realizado con balón mediante métodos científicamente validados.
  • Conseguir los objetivos técnicos, físicos, tácticos y psicológicos perseguidos en cada ejercicio.

Y es que en el fútbol no todo está inventado, por el contrario existe un amplio margen para la investigación e innovación que nos abren infinidad de posibilidades para experimentar siguiendo en todo momento el método científico, tan utilizado en el resto de áreas del conocimiento.

Definición del Método Integral

Por entrenamiento integral entendemos todas aquellas situaciones simplificadas de juego por medio de las cuales tratamos de desarrollar aspectos técnicos, tácticos, físicos y psicológicos que se requieren en la competición.

Este modelo de entrenamiento pretende establecer una metodología de trabajo lo más objetiva posible que nos permita alcanzar el máximo nivel de rendimiento teniendo el balón como medio principal de trabajo.

Aspectos a considerar en cualquier método de entrenamiento

A la hora de plantear cualquier tarea a desarrollar dentro de la sesión de entrenamiento tendremos que determinar claramente los siguientes aspectos:

  • Objetivo que se pretende desarrollar.
  • A quién va dirigido.
  • Medios a utilizar.
  • Método más idóneo a utilizar.

En la medida de que vayamos a utilizar ejercicios o tareas más específicas deberemos considerar:

  • Aspectos técnicos, tácticos, físicos y psicológicos del fútbol.
  • Características de los jugadores.

Metodología analítica

Es el método más utilizado hasta la fecha. Tanto el juego en sí como el rendimiento del futbolista es observado como la suma de varios rendimientos: físico, técnico, táctico y psicológico.

Cada uno de los rendimientos es entrenado por separado mediante entrenamientos independientes.

Se establece una tarea para cada objetivo llegando a obviar la información de los esfuerzos realizados durante el desarrollo de dicha tarea. Además deja en un segundo plano el aspecto psicológico, que prácticamente no se trabaja o de hacerlo se hace de manera aislada sin conseguir la implicación del futbolista.

Metodología Global

El rendimiento del futbolista es completado desde una perspectiva global y los ejercicios del entrenamiento se llevan a cabo mediante el desarrollo simultáneo e integrado de los factores técnicos, tácticos, físicos y psicológicos.
Teniendo en cuenta esta visión el concepto de forma (“estar en forma”) adopta una nueva perspectiva global e integradora que se aleja del componente meramente físico del término. El concepto de estado psicológico, aspecto inseparable del ser humano como un todo complejo, gana protagonismo y se integra en el entrenamiento como un elemento más.
El denominado “entrenamiento integral” se enmarcaría dentro de esta metodología global de entrenamiento en contraposición a la metodología analítica.

Tipos de ejercicios según la especificidad

Iremos progresivamente desde los ejercicios más genéricos a los más específicos aunque en nuestro “entrenamiento integral” sólo utilizaremos los ejercicios más específicos.

Para elaborar esta clasificación se ha tenido en cuenta dos aspectos fundamentales:

  • Objetivo que persigue el ejercicio.
  • Medio utilizado para el desarrollo del ejercicio.

De menor a mayor especificidad:

  1. Ejercicio genérico: tanto el objetivo perseguido como el medio utilizado para su desarrollo son genéricos. Por ejemplo, la carrera continua es un medio genérico para la mejora de la capacidad aeróbica (cualidad física genérica).
  2. Ejercicio dirigido: uno de los factores es específico y el otro genérico. Por ejemplo, enfrentamiento de dos equipos en medio campo que tienen que mantener la posesión de balón (medio específico) para el desarrollo de la capacidad aeróbica (cualidad física genérica). Otro ejemplo sería realizar un interval extensivo (medio genérico) para la mejora de la potencia aeróbica (cualidad física específica).
  3. Ejercicio específico: cuando los dos factores son específicos. Por ejemplo: 3 series de 5 minutos de 4 contra 4 más porteros en 40×25 metros (medio específico) para la mejora de la potencia aeróbica (cualidad física específica).
  4. Ejercicio competitivo: cuando los dos factores son específicos y además existen elementos psicológicos (estrés, presión, ansiedad…) que se acercan a la situación real de competición.

La capacidad deportiva para obtener el rendimiento óptimo no sólo depende del nivel de desarrollo de factores como la condición física, sino que se relaciona y se amplía con otros ámbitos como las capacidades tácticas, técnicas, psicológicas y sociales. Por lo tanto, podemos decir que el rendimiento en competición depende de múltiples capacidades y de las complejas sinergias que se establecen entre ellas.

A continuación analizaremos qué factores deberemos tener en cuenta a la hora de planificar un entrenamiento:

  1. FACTORES CONDICIONALES: Relacionados con los procesos energéticos se clasifican tradicionalmente en fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad. No son un fin en sí mismos, sino más bien un medio.
  2. FACTORES MOTRICES: Relacionados con la calidad y el ajuste de los elementos motrices. Están muy relacionados con el aspecto técnico.
  3. FACTORES INFORMACIONALES: Relacionados con el tratamiento de la información. Los jugadores realizan un constantemente procesamiento de datos en base a: I) Los objetivos a conseguir a nivel táctico. II) La percepción del entorno cambiante. II) La búsqueda de mejores tomas de decisión.
  4. FACTORES PSICOLÓGICOS: Entre los que debemos destacar: motivación, autocontrol, inteligencia – habilidad mental, cohesión del equipo, percepción de éxito, autoconfianza, ansiedad, atención, concentración, autoconocimiento…
  5. FACTORES AMBIENTALES DEL EQUIPO: Características del club, modelo de dirección, medios con los que se dispone, condiciones de trabajo…

Las acciones del juego responden a unos parámetros biomecánicos más o menos estandarizados que se encuentran condicionados por los factores ya detallados y que exigen una constante adaptación a la cambiante situación competitiva. En la mayoría de las ocasiones,  la correcta percepción de la realidad y la toma de decisiones que el futbolista adopte harán que la ejecución de la acción técnico-táctica sea o no provechosa. Por todo ello, a la hora de valorar los contenidos del entrenamiento deberemos considerar el ejercicio a realizar desde un triple punto de vista:

  1. Perceptivo.
  2. Decisorio.
  3. De ejecución.

Objetivos principales y secundarios

A la hora de elegir los ejercicios para cada sesión de entrenamiento no sólo tendremos en cuenta los aspectos técnicos – tácticos que tradicionalmente se han considerado determinantes en el rendimiento deportivo, sino que tendremos que valorar tanto los aspectos físicos como psicológicos que cada ejercicio implica, aunque para establecer los objetivos de la sesión daremos cierta prioridad a los componentes técnicos y tácticos.

Pero ya que hablamos de un entrenamiento integral del trabajo este deberá tener múltiples direcciones. Es decir, no siempre partiremos de la mejora de una cualidad física y la posterior elección y aplicación de los ejercicios específicos adecuados para el desarrollo de la misma. Sino que en la mayoría de las ocasiones partiremos de un objetivo técnico o táctico que nos interese trabajar en cada momento y el contenido tanto físico como psicológico del ejercicio será algo que nos condicionará la elección del mismo. Aunque también podremos partir del interés por mejorar un aspecto psicológico determinado y la posterior elección de ejercicios específicos adecuados para el desarrollo del mismo con independencia de que también se trabajen de forma simultánea aspectos técnicos, tácticos y físicos.

Con independencia del criterio inicial que nos marque la elección de un ejercicio u otro, todos ellos deberán adaptarse en su componente físico al microciclo de entrenamiento que nos encontremos en base a la planificación general de la temporada.

Una vez elegido el objetivo principal y la tarea con la que se pretende conseguir dicho objetivo, se debe dar una multidireccionalidad en el análisis.

Por lo tanto, el planteamiento podrá ser desde puntos de vista distintos:

  • Punto de vista del preparador físico (aspectos eminentemente físicos).
  • Punto de vista del entrenador (aspectos eminentemente técnicos y tácticos).
  • Punto de vista del psicólogo (aspectos eminentemente psicológicos).
  • Punto de vista global.

A continuación desarrollaremos brevemente cada uno de ellos:

  1. Desde el punto de vista del preparador físico: elección del ejercicio a partir de objetivos físicos, no valorando muchas veces ni los aspectos técnicos – tácticos ni los psicológicos. Se valora la carga del ejercicio físico a realizar.
  2. Desde el punto de vista del entrenador: elección del ejercicio a partir de objetivos técnicos – tácticos, sin valorar los aspectos ni físicos ni psicológicos desarrollados. Tampoco se calcula la carga del ejercicio físico realizado.
  3. Desde el punto de vista del psicólogo: elección del ejercicio o de la dinámica de grupo a partir de objetivos únicamente psicológicos.
  4. Desde un punto de vista global: elección del ejercicio a partir del objetivo técnico-táctico que se quieran desarrollar, pero seleccionándolo también dentro de un condicionante físico y psicológico determinado.

En el método integral, la clasificación y elección de los ejercicios se realizará desde el punto de vista global.

Creación de una Base de Datos de ejercicios

En nuestro caso, la clasificación y elección de los ejercicios se hará únicamente desde la perspectiva global creando desde cero una base de datos en formato Access o similar en la que incluiremos incluyendo aquellos ejercicios que según nuestro criterio consideremos más idóneos.

Una vez creada la base de datos podremos buscar aquellos ejercicios que cumplan los condicionantes por nosotros elegidos de forma breve y sencilla.

A la hora de realizar una selección iremos filtrando los ejercicios en base a los criterios que vayamos eligiendo. Por ejemplo:

  1. Filtramos en primer lugar aquellos en los que se trabaje el aspecto táctico de: “mejora de los apoyos”
  2. Seguidamente, del total de ejercicios obtenido, haremos un segundo filtro con aquellos que mejoren la condición física de “potencia aeróbica”.
  3. De los ejercicios obtenidos, haremos un tercer filtro en el que incluiremos un aspecto psicológico que nos interese trabajar, como por ejemplo la “cohesión grupal”

Una vez realizados los 3 filtros, obtendremos un número “x” de ejercicios entre los que elegiremos uno.
Se pueden hacer tantos filtros como se quiera, aunque si no se dispone de una amplia y variada base de datos, es posible que no encontremos ejercicios suficientes para realizar búsquedas muy específicas. Por ello, se debe intentar introducir el mayor número de ejercicios posible ya que a mayor especificidad, mayor será la calidad del entrenamiento.

Los criterios básicos que debemos introducir en la creación de nuestra base de datos son los siguientes:
1)    Nombre del ejercicio.
2)    Valoración del ejercicio.
3)    Objetivo táctico principal.
4)    Objetivo técnico principal.
5)    Objetivo físico principal.
6)    Objetivo psicológico principal.
7)    Objetivo táctico secundario.
8)    Objetivo técnico secundario.
9)    Objetivo físico secundario.
10)    Objetivo psicológico secundario.
11)    Superficie (dimensiones del espacio en metros. Ejemplo: 10×8 metros).
12)    Nº jugadores (el número de jugadores que participan. Ejemplo: 9 jugadores).
13)    Tiempo (la duración total del ejercicio. Ejemplo: 10 minutos).
14)    Descripción (se explicará brevemente en qué consiste el ejercicio).
15)    Gráfico (se incluirá un gráfico en el que se observe de forma visual el ejercicio).
16)    Observaciones (se incluirán comentarios que el entrenador considere oportunos del tipo: advertencias, aspectos a tener en cuenta, posibles variantes…)

En función del grado de especificidad que queramos obtener, introduciremos otras variables de tipo: número de repeticiones, número de series, tiempo de descanso, intensidad en frecuencia cardiaca, niveles de lactato…

A la hora de incluir una variante de un mismo ejercicio, se deberá introducir en la base de datos como un nuevo ejercicio cuando las variaciones introducidas impliquen un cambio del objetivo técnico, táctico, físico o psicológico. Por ejemplo, en un ejercicio que tenga como objetivo principal la mejor del control orientado, si introducimos como variante la condición de que sólo se puede jugar a un toque, evidentemente ya no puede mantenerse como objetivo técnico el control orientado. Surgiendo un nuevo objetivo táctico como es la velocidad en el juego.

Como es obvio, un mismo ejercicio puede tener varios objetivos técnicos, tácticos, físicos o psicológicos, aunque siempre existirá un objetivo principal, que es el que deberemos introducir en la columna de objetivos principales. Introduciendo el objetivo secundario en la columna diseñada a tal fin. Cuando un mismo ejercicio tenga varios objetivos principales o varios objetivos secundarios, se deberá volver a introducir el ejercicio como si fuera un nuevo ejercicio, utilizando el mismo nombre seguido del número 2,3,4… en función del número de veces que haya introducido ese mismo ejercicio.

No obstante, en la base de datos se deben incluir únicamente los objetivos específicos y no los generales. Es decir, en toda posesión se va a trabajar necesariamente el pase y el control por igual, pero en función de las características que tenga el ejercicio (espacio reducido, 4 porterías, jugar a un toque, 8 contra 5…) se trabajarán de forma más específica unos aspectos tácticos y físicos determinados. Pues bien, a la hora de introducir el ejercicio en la base de datos no es necesario incluir objetivos técnicos obvios como el pase o el control.

En línea de lo indicado anteriormente y con el objetivo de aumentar la calidad de nuestra base de datos, tendremos que tener en cuenta otros aspectos relacionados con:

Base  condicional del sistema, representada por parámetros físicos del tipo:
1)    Tiempo de duración del esfuerzo.
2)    Intensidad.
3)    Tiempo de recuperación.
4)    Número de repeticiones por serie.
5)    Número de series.

  • Dentro de las columnas: “objetivo físico principal” y “objetivo físico secundario” se incluirán los aspectos técnicos principales o secundarios que pretende mejorar cada ejercicio.
  • Elementos coordinativos o técnicos a introducir en el ejercicio. Dentro de las columnas: “objetivo técnico principal” y “objetivo técnico secundario” se incluirán los aspectos técnicos principales o secundarios que pretende mejorar cada ejercicio.
  • Elementos cognitivos o tácticos a introducir en el ejercicio. Dentro de las columnas: “objetivo táctico principal” y “objetivo táctico secundario” se incluirán los aspectos tácticos principales o secundarios que pretende mejorar cada ejercicio.
  • Elementos psicológicos a introducir. Dentro de las columnas: “objetivo psicológico principal” y “objetivo psicológico secundario” se incluirán los aspectos psicológicos principales o secundarios que pretende mejorar cada ejercicio.

Planificación del entrenamiento

A la hora de plantear la planificación los primeros aspectos a tener en cuenta serán:

  • Objetivos.
  • Potencial del equipo.
  • Calendario competitivo.

Los pasos a seguir serán:

1)       Seleccionar el tipo de planificación.

2)      Seleccionar los medios y métodos.

3)      Objetivar y clasificar los ejercicios que vamos a utilizar (base de datos).

4)      Definir los objetivos de la semana: Deficiencias y virtudes de nuestro equipo; y deficiencias y virtudes del rival.

5)      Seleccionar los medios para el cumplimiento de los objetivos establecidos en base a los resultados del análisis del punto anterior.

6)      Organizar los medios según la dinámica de carga prevista (planificación ATR o clásica).

7)      Análisis diario y ajuste de la carga prevista si procede.

8)      Análisis del comportamiento del equipo durante la competición del fin de semana.

Debemos analizar cuáles han sido los aspectos a mejorar durante el transcurso de la competición (el partido del fin de semana). Tendremos que ir realizando un análisis metódico con ayuda de todos los medios observacionales que puedan estar a nuestro alcance. Por ejemplo:

a)      Deficiencias técnico – tácticas defensivas observadas:

  • Dificultad para replegar de forma coordinada ante el contraataque del equipo contrario.
  • Dificultad para llegar a la presión sobre el medio centro del equipo rival.

b)      Deficiencias técnico – tácticas ofensivas observadas:

  • Lentitud de los jugadores situados por detrás del balón a la hora de incorporarse al contraataque.
  • Poca llegada por las bandas.

c)      Deficiencias físicas observadas:

  • Hemos notado al equipo físicamente muy cansado en los últimos 15 minutos de los partidos.

d)      Deficiencias psicológicas observadas:

  • El equipo se suele venir anímicamente abajo tras encajar el primer gol en los primeros 20 minutos del partido, quedándose sin capacidad de reacción hasta bien entrada la segunda parte.

De forma similar realizaremos un análisis de las virtudes de nuestro equipo para potenciar los puntos fuertes, aunque centraremos la mayor parte del tiempo de entrenamiento en la mejora de las deficiencias.

Posteriormente realizaremos con los medios disponibles (vídeos, observación de últimos partidos, informes técnicos…) el análisis del equipo rival:

a)      Virtudes técnico – tácticas defensivas observadas:

  • Sólida defensa con un medio centro que equilibra bien el equipo y una línea defensiva que apenas pierde el orden salvo por la banda izquierda, aunque por esta banda posee más llegada ofensiva.

b)      Virtudes técnico – tácticas ofensivas observadas:

  • Buen juego por la bandas, fundamentalmente por la banda izquierda. La banda derecha resulta más previsible.

c)      Virtudes físicas observadas:

  • La línea del centro de campo tiene en general una gran velocidad explosiva, sobre todo cuando se incorpora a labores ofensivas.

d)      Virtudes psicológicas observadas:

  • El equipo está muy unido y se les ve muy cohesionado.
  • Tienen gran facilidad a la hora de superar situaciones adversas gracias en gran medida a su capitán, que ejerce un liderazgo indiscutible.

Del mismo modo se analizarían los defectos observados para detectar sus puntos débiles. Aunque nos centraremos sobre todo en neutralizar sus virtudes.

Tanto en el análisis de nuestro equipo como en el análisis del rival debemos centrarnos en las virtudes y defectos más importantes ya que no sería muy realista intentar trabajar durante la semana la mejora de más de dos o tres aspectos específicos.

Una vez realizado el análisis de virtudes y defectos de ambos equipos pasaríamos a la ubicación de la semana dentro de la planificación física global. Por ejemplo:

Suponiendo una planificación del tipo ATR (Acumulación – Transformación – Realización), nos encontramos en el microciclo IV, del mesociclo de Realización con los siguientes objetivos físicos:

  • Capacidad – potencia aeróbica.
  • Potencia láctica (resistencia – velocidad).
  • Fuerza explosiva.
  • Velocidad gestual.

Lo primero que tendremos que hacer es reajustar el trabajo físico de la semana a las deficiencias físicas observadas. En nuestro ejemplo, hemos observado que el equipo tiene un bajón físico considerable en los últimos minutos de los partidos, por lo que sería conveniente disminuir la intensidad y volumen del trabajo de la capacidad aeróbica para intentar llegar más frescos al próximo partido.

En cuanto a la planificación del trabajo técnico – táctico de la semana, en base al análisis previamente realizado en nuestro ejemplo,  sería el siguiente:

  • Desarrollo y perfeccionamiento de los cambios de orientación cortos para poder aprovechar la superioridad numérica en el mediocampo.
  • Mejora del contraataque con incorporación de centrocampistas al remate.
  • Perfeccionamiento de la reducción de espacios en defensa.
  • Movimientos por la banda.

A continuación iríamos eligiendo de nuestra base de datos los ejercicios que más se adapten a los objetivos técnico-táctico establecidos, intentando elegir aquellos ejercicios que cumpliendo estos, también se amolden a los objetivos psicológicos marcados para la mejora de las deficiencias detectadas a este nivel.

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