La vitalidad en el fútbol

celebracion-espana-480x288LÓPEZ DEL CAMPO, Roberto.

Que los jugadores de un equipo se asocien de forma eficaz es uno de los objetivos más importantes que debe conseguir un entrenador. En el ámbito de la dirección de equipos, el modelo ideal de interacción eficaz se basaría en la consecución de las tres dimensiones de la vitalidad (Coca, 2006):

  • Vitalidad para dar a luz el concepto de juego, como respuesta global de todas las relaciones que caracterizan a cada equipo en cada uno de los compromisos que jalonan la competición. Vitalidad que podríamos definir como fuerza potencial, vitalismo emergente o de posibilidades psíquicas que surgen de continuo del seno de un equipo bien cohesionado. A su vez, diríamos que unos futbolistas dotados de este vitalismo manifiestan una personalidad potencial emergente.
  • Vitalidad para estabilizar y jerarquizar toda esa suma de relaciones, que debe tener en cuenta la diversidad humana y técnica de todos los futbolistas que integran un mismo equipo. Vitalidad que se reconocería como fuerza equilibradora y estabilizadora. De la misma manera, hablaríamos de unos futbolistas dotados de esta personalidad equilibrada a todos aquellos que se comporten así a lo largo de la competición.
  • Vitalidad para regenerarse continuamente pese a los fracasos que cada equipo padece a lo largo de la competición, ya sean esporádicos o continuos. Vitalidad a la que daríamos el nombre de fuerza creadora. Los futbolistas que actúan conforme a este modelo les reconoceríamos como dotados de una personalidad creativa.

El cambio constante y acelerado que experimenta el fútbol dentro de su complejidad demanda preparar a los jugadores para que se conviertan en personas creativas. Deben capacitarse para resolver las situaciones que se les puedan presentar en un partido y que son difícilmente predecibles. El futbolista, a nivel individual, se suele sentir realizado con su capacidad de creación. Aunque la creatividad es, al mismo tiempo, la aptitud más susceptible de mejora y la más vulnerable al retroceso e involución. Por este motivo, los entrenadores deben esforzarse en elaborar programas de intervención que fomenten el desarrollo de la creatividad desde las tres dimensiones de la vitalidad vistas anteriormente.

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