Hacia el jugador librepensador (III)

final4LÓPEZ DEL CAMPO, Roberto.

Las tareas de entrenamiento deben diseñarse para que el jugador optimice su proceso de toma de decisiones. Entrenamiento a entrenamiento, con la metodología del ensayo-error, el futbolista va perfeccionando su procesamiento de la información gracias al feedback o conocimiento de resultados. Este feedback debe ser preferiblemente interno. El jugador debe reflexionar sobre la decisión que ha adoptado. Los feedback externos deben minimizarse en la medida de lo posible. Una buena manera de fomentar el feedback interno consiste en grabar las tareas de entrenamiento en vídeo. Posteriormente, se editarán todas las acciones técnico-tácticas en las que ha intervenido cada jugador y se entregarán de forma individual, junto a una plantilla en la que tendrán que indicar si cada acción en concreto ha sido acertada o no. Se les pedirá que justifiquen las respuestas. Con este tipo de dinámicas lo que conseguimos es que el jugador piense por sí mismo. También nos servirá como excelente herramienta de evaluación de la inteligencia futbolística.

Fomentar el librepensamiento permite que nuestros jugadores cada vez sean más:

  • Libres: adquirir una mayor capacidad de obrar por su cuenta, sin perder la ocupación racional del espacio ni el necesario trabajo en equipo. Debemos confiar en nuestros jugadores y darles libertad de actuación. Eso sí, dentro de un orden táctico preestablecido.
  • Autónomos: minimizar la dependencia de las indicaciones del entrenador u otras personas influyentes. Ellos son los que deciden. No pueden ser meros agentes pasivos, que solo ejecutan las órdenes que les dan. Los jugadores tienen que ser agentes activos que decidan por sí mismos. Esta autonomía implica un alto grado de responsabilidad.
  • Creativos: ser capaces de tomar decisiones innovadoras que sorprendan al rival. La previsibilidad facilita la labor defensiva del adversario.
  • Autodidactas: ser capaces de instruirse a sí mismo, de aprender de forma autónoma. Las metodologías de resolución de problemas facilitan este autoaprendizaje o feedback
  • Pensadores: ser capaces de razonar y reflexionar con mayor intensidad y eficacia. Los jugadores deben tener inquietud por saber por qué ha ocurrido lo que ha ocurrido. Otra dinámica útil para fomentar esta capacidad de pensamiento consiste en pedirles una reflexión crítica después de cada partido.

Todas estas competencias convierten a nuestros jugadores en verdaderos librepensadores que dotan al equipo de múltiples visiones de juego.

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