La importancia de meter el primer gol (VI)

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LÓPEZ DEL CAMPO, Roberto.

¿POR QUÉ ES TAN COMPLICADO DAR LA VUELTA A UN PARTIDO QUE SE COMIENZA PERDIENDO? (II)

El concepto de autoconfianza en el deporte se refiere a la seguridad que el individuo tiene acerca de sus destrezas para alcanzar el éxito deportivo. Pero para que tenga un efecto positivo sobre el rendimiento, esta seguridad debe corresponderse con las posibilidades reales del deportista. Por lo tanto, la autoconfianza sería una causa necesaria pero no suficiente para lograr la excelencia deportiva (Valdés, 1996). Es decir, por mucha confianza que un equipo tenga en sobreponerse a un resultado adverso, no hay que olvidar que el equipo rival también cuenta y va a hacer todo lo posible para que el resultado se mantenga a su favor.

La autoconfianza está directamente relacionada con otros aspectos que influyen sobre el rendimiento deportivo, entre los que se encuentra el nivel de motivación, las emociones, los pensamientos positivos, la capacidad de concentración y la resistencia a la fatiga físico-mental (Balaguer, 1994).

Los estudios existentes hasta la fecha sobre la relación entre la autoconfianza y la correcta elección–ejecución de la respuesta deportiva, establecen una relación correlacional positiva. Llegando a considerar a la autoconfianza como el motor del rendimiento deportivo. En general, los deportistas con altos niveles de autoconfianza se fijan objetivos más ambiciosos y responden de forma más eficiente a situaciones complejas y de mayor dificultad (Weinberg & Gould, 2010). Desde esta perspectiva, que un equipo tenga un nivel de confianza en sus posibilidades elevado va a facilitar enormemente la posibilidad de remontar un resultado adverso.

El rendimiento mejora a medida que aumenta el nivel de confianza que tiene el deportista sobre sus capacidades hasta un punto óptimo, a partir del cual aumentos adicionales de confianza disminuirían el rendimiento por darse el fenómeno conocido como exceso de confianza (Cox, 2009). Este efecto contrario al rendimiento es similar al ya visto anteriormente cuando hemos hablado de la motivación. Por lo que podríamos establecer el nivel óptimo de autoconfianza como aquel en el que el deportista se establece metas realistas basándose en sus propias habilidades. Para lo cual, es imprescindible un buen nivel de autoconocimiento.

El exceso de confianza es muy frecuente cuando el deportista se enfrenta a rivales teóricamente inferiores. En estos casos, el individuo sobreestima sus habilidades a la vez que subestima las habilidades del contario; lo que suele desencadenar en una pérdida de concentración y en la disminución del nivel de activación y del esfuerzo. Todo ello se traduce en errores inesperados en la ejecución, que paulatinamente van aumentando la autoconfianza del rival, dificultándose de este modo la consecución de la victoria (De Diego & Sagredo, 1992).

En el lado opuesto, nos encontramos con deportistas con bajos niveles de confianza que se alejan de la excelencia deportiva. Las inseguridades que un deportista tiene sobre sus capacidades provocan ansiedad y pérdida de concentración; ya que terminan centrándose más en evitar los puntos débiles que en sacar el máximo rendimiento a sus habilidades y destrezas deportivas (Dosil Díaz, 2008).

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