Estrés en el fútbol (IV): afrontamientos directos

afrontamientoLÓPEZ DEL CAMPO, Roberto.

Si el futbolista decide centrar su atención en la situación estresante (afrontamiento directo) en vez de ignorarla (afrontamiento defensivo), puede adoptar varias estrategias que podemos clasificar en tres categorías:

  • Estrategia confrontativa: es la más común en la competición. El jugador debe enfrentarse directamente con la fuente de estrés (el rival, en el caso de un uno contra uno). Una vez que se enfrenta a la situación competitiva se producen básicamente dos estados psicosomáticos:
    • Que considere que cuenta con los recursos y competencias suficientes para superar la situación de uno contra uno, en cuyo caso se desencadena el eustrés o estrés positivo. Si finalmente las expectativas de éxito se cumplen, se verá reforzada la percepción de autoeficiencia. En caso contrario, el eustrés se convertirá en distrés o estrés negativo y experimentará una pérdida de autoconfianza.
    • Que considere que no cuenta con los recursos y competencias suficientes para superar la situación de uno contra uno, en cuyo caso se desencadena el distrés o estrés negativo. Si finalmente las expectativas de fracaso se cumplen, los efectos negativos del distrés serán menores porque ya se había anticipado el resultado. En caso contrario, el distrés se convertirá en eustrés o estrés positivo y el jugador verá incrementado su percepción de autoeficacia.
  • Estrategia planificada: esta estrategia requiere de un proceso de racionalización de la fuente de estrés en el que se evalúan los costes y beneficios de cada una de las posibles estrategias de afrontamiento. Esta acción cognitiva incluye una evaluación de las consecuencias de cada estrategia. La estrategia planificada no siempre se puede adoptar durante una situación competitiva ya que requiere de un tiempo mínimo para realizar la mentalización de las posibles opciones de afrontamiento posibles. Que se pueda utilizar en una acción competitiva concreta dependerá de la capacidad y rapidez individual para racionalizar la toma de decisiones. Esta limitación temporal obliga al entrenador a fomentar en los entrenamientos la adopción de este tipo de estrategias planificadas. De esta forma, si el jugador detecta que su elección estratégica no ha sido acertada, podrá corregir la decisión cuando en la competición se produzcan situaciones similares.
  • Estrategia cooperativa: que consiste en apoyarse en los compañeros de equipo para superar la situación competitiva estresante. Al tratarse de un deporte de equipo, este tipo de estrategias permite al jugador contar con los recursos y competencias de sus compañeros. En nuestro ejemplo, en el uno contra uno, una estrategia cooperativa sería hacer una pared con un compañero para superar al rival. No confundir con pasarle el balón a un compañero para desentenderse del juego (este tipo de estrategia sería un afrontamiento defensivo).

Las estrategias de afrontamiento directo expuestas no son excluyentes, más bien se complementan entre sí. El entrenador debe observar qué tipo de estrategias adoptan sus jugadores en cada situación y corregir aquellas que sean ineficaces o que vayan en contra de los intereses del equipo.

En muchas ocasiones los jugadores adoptan estrategias equivocadas. Es el caso de adoptar una estrategia confrontativa cuando la estrategia cooperativa sería más conveniente para los intereses colectivos (lo que se conoce como pecar de individualismo). La adopción de la estrategia acertada depende de la capacidad de percepción de la situación competitiva y del nivel de autoeficiencia. Dos factores susceptibles de modificar con entrenamiento específico.

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