La concentración como cualidad clave del futbolista

n_20151006135237_ramos_deja_la_concentracion_de_la_seleccion_le_sustituye_nachoConviene diferenciar entre la atención, entendida como el proceso por el que el jugador es capaz de percibir varios estímulos, y la concentración como la focalización de la atención en algo específico. Por lo tanto, ambos factores psicológicos están relacionados ya que la atención permite al futbolista seleccionar unos estímulos determinados; mientras que la concentración le permite focalizar dicha atención solo en aquellos estímulos relevantes para alcanzar el objetivo deseado (Loehr, 1990).

La concentración, por lo tanto, se puede entender como la capacidad que debe tener todo futbolista para dirigir su atención hacia los estímulos más adecuados en cada momento. Esta capacidad de atención se relaciona directamente con la duración de la competición (Nideffer, 2000; Weinberg y Gould, 2010).

Podríamos denominar a un futbolista como tácticamente inteligente si es capaz de resolver de forma eficiente los problemas que surjan en el terreno de juego. Para ello, es necesario que este cuente con una capacidad de anticipación e interpretación de los estímulos que todos perciben pero que él solo es capaz de interpretar de una forma inteligente para anticiparse al resto (Sánchez Bañuelos, 1992).

La atención va a jugar un papel fundamental en el procesamiento de la información, actuando como filtro de entrada de los estímulos externos que se registran sensorialmente. La atención deja entrar solo a aquellos estímulos que cumplan con ciertos requisitos. Los estímulos que pasan por ese filtro se comparan con los que ya conocemos y tenemos almacenados en la memoria. De modo que los reconocemos y le asignamos significado (Broadbent, 1958; Estévez-González, García-Sánchez y Junqué, 1997).

La pérdida de concentración influye negativamente sobre la toma de decisiones del jugador. En la competición las decisiones deben tomarse de forma muy rápida y precisa. Además, factores psicofisiológicos como la fatiga, obligan al deportista a aumentar la atención en los estímulos para seguir adoptando decisiones acertadas (De la Vega, Almeida, Ruiz, Miranda y Del Valle, 2011).

La atención resulta clave para percibir e interpretar las demandas de cada situación competitiva, influyendo en la consiguiente toma de decisión acertada. El proceso atencional va a depender del nivel de activación – a más activación mayor será la focalización de esta sobre un aspecto concreto –. Esta focalización deberá hacerse sobre aquellos aspectos que resulten más relevantes para superar con éxito cada situación competitiva (Buceta, 1995b).

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