El estrés como mal a combatir

cristiano_ronaldo_estres

LÓPEZ DEL CAMPO, Roberto.

La competición deportiva es un proceso en donde las demandas ambientales, medidas por factores interpersonales, pueden generar situaciones de ansiedad y estrés que dificultan en gran medida la consecución del éxito deportivo (Valdés, 1996). La disminución del rendimiento de los futbolistas, por la imposibilidad de controlar el estrés, es una de las mayores preocupaciones de los entrenadores. La psicología aplicada está realizando intervenciones de control del estrés en contextos reales en deportes colectivos como el fútbol (De la Vega, 2003), fútbol sala (Sáez Sánchez y Guerrero, 2005) o baloncesto (De Miguel, 2003).

En este punto, es relevante realizar una aclaración terminológica sobre los términos ansiedad y estrés que nos ayudarán a entender con mayor exactitud la influencia que cada uno de ellos tiene sobre el rendimiento deportivo.

El concepto de estrés generalmente se ha considerado como un sinónimo de la ansiedad. Sin embargo, el estrés se define como un proceso que implica un desequilibrio del individuo al no ser capaz de dar suficientes respuestas a las demandas del entorno. La ansiedad, formaría parte de este proceso como una respuesta psicológica a ese desequilibrio (De Diego y Sagredo, 1992).

Podemos hablar de estrés cuando una situación provoca tensión en el sujeto o supera la capacidad que tiene el individuo para hacerle frente (Ekkekakis, 2013; Lazarus y Launier, 1978).

El estrés se suele dar con bastante frecuencia en la competición. El deportista afronta una situación potencialmente amenazante que le provoca un estado elevado de alerta. Esta situación, de no ser controlada, puede desencadenar un nivel de ansiedad competitiva que disminuye el rendimiento (Buceta, 1995b).

Como fuentes más importantes de estrés tenemos (Sandín, 2003):

  • La frustración, que surge cuando el individuo no logra satisfacer un impulso.
  • Conflictos, que surgen cuando al menos dos impulsos insatisfechos interfieren entre sí. Existen cuatro tipos de conflictos (Braxton, Riccardi y Kettle, 2013; Lewin, 1931):
    • Conflicto de activación – atracción, los impulsos que interfieren entre sí son positivos.
    • Conflicto de evitación – evitación, los impulsos que interfieren entre sí son negativos.
    • Conflicto de atracción – evitación, cuando conseguir un objetivo positivo implica también alguna consecuencia negativa.
    • Conflicto de atracción – evitación múltiple, cuando se debe escoger entre alternativas que contienen a la vez consecuencias positivas y negativas.
  • Presión, que surge al intentar evitar acontecimientos negativos y pueden causar más estrés que los propios acontecimientos.
  • Acontecimientos vitales, circunstancias psicológicamente significativas que suceden durante la vida del individuo como el fallecimiento de un ser querido, un divorcio, un accidente…
Anuncios