El jugador es libre y totalmente responsable de sus actos

Simeone y Diego CostaEl existencialismo nace como reacción al racionalismo y empirismo; y se centra en el análisis y la descripción del sentido individual del hombre. Para esta disciplina, la existencia precede a la esencia; es decir, que no hay una naturaleza humana que determine a los individuos, sino que son sus propios actos los que determinan quiénes son. El existencialismo defiende que el individuo es libre y totalmente responsable de sus actos. El ser humano piensa, actúa, se interrelaciona consigo mismo y con los demás; tiene que convivir con sus contradicciones y las consecuencias de sus emociones. Esta libertad, que es la que le proporciona su propia existencia, también es la que le hace responsable de sus actos. Podríamos decir que el existencialismo ha contribuido de forma activa a despertar la conciencia humana y la libertad del individuo. El ser humano existencialista se proyecta a sí mismo de forma continua, liberándose del determinismo del pasado (Ayllón, Izquierdo, & Díaz, 2004).

El existencialismo encaja plenamente en nuestro entrenamiento psicológico integrado ya que el eje central del proceso de transformación es la existencia individual tal como se determina en la filosofía existencialista. El entrenador deberá conseguir que el jugador reflexione sobre sí mismo y sobre el entorno que le rodea; para poder, desde su propia percepción, orientar el proceso hacia lo que se quiere conseguir y centrarse en cómo lograrlo. Dejando de lado el por qué.

Schopenhauer sostiene que mediante la introspección o inspección interna se puede acceder al autoconocimiento. El concepto schopenhaueriano de “voluntad” no se limita a la facultad psíquica de “querer”, sino a un concepto metafísico regido por el Principio de Individuación – que designa aquello que condiciona y posibilita la individualidad y concreción de cada ente y que explica la pluralidad y diferencia individual del ser humano–y a la Ley de Causalidad o Principio de Razón Suficiente – que establece que todo lo que ocurre tiene una razón suficiente para ser así y no de otra manera –. Una de las citas más célebres del filósofo alemán es aquella que afirma que “no hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige” (Villacañas, 2001).

El entrenador, mediante el método de entrenamiento psicológico, debe fomentar y facilitar el conocimiento esencial del yo en sus futbolistas. Este autoconocimiento permitirá al futbolista no solo centrarse en la voluntad del querer sino poder plasmar este sentimiento en un periodo de tiempo y espacio prolongado en el que el entrenador debe facilitar al jugador la consecución de los objetivos planteados inicialmente de forma conjunta con el equipo.

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