Moverse en la zona no consciente

Regate de Messi

LÓPEZ DEL CAMPO, Roberto.

Los equipos suelen utilizar en mayor o menor medida la creatividad individual de sus componentes. Sin embargo, lo que resulta difícil es utilizar la creatividad colectiva. La organización colectiva ofrece un abanico de posibilidades diferentes a cada miembro del sistema (Coca, 2003).

En el campo, cada jugador es el único responsable de sus actos, de tomar decisiones. El jugador tiene que analizar muchas posibilidades. En esas posibilidades que surgen, es necesario que los demás participen. A mayor participación, mayor complejidad en el juego (Coca, 2006).

El jugador debe tomar una decisión determinada. Si la situación es sencilla, se puede tomar de forma completamente consciente y podríamos decir que se hace de forma progresiva, usando los conocimientos y la lógica. Pero cuando aumenta la complejidad, es curioso observar como el jugador se dirige hacia dentro, entra en un espacio intrapersonal no consciente. Curiosamente, el espacio no consciente, al no estar controlado por la atención, ofrece más capacidad – tiene más sitio para incluir la complejidad –. Y cuando finalmente se toma la decisión se da preferencia a unas acciones frente a otras de forma casi inconsciente. Las emociones funcionan con facilidad en este espacio no consciente y terminan ofreciendo una solución acertada. El jugador se sumerge en esa especie de zona no consciente y se mueve casi por intuición, generando soluciones instantáneas (Gréhaigne, 2001).

(Extractos del libro: “Entrenamiento Psicológico Integrado de Fútbol“).

Jugar en la complejidad competitiva requiere tomar decisiones en la zona no consciente. Esta capacidad de ejecutar acciones técnico-tácticas casi sin pensar, solo está al alcance de los jugadores que tendemos a denominar “fuera de serie”. Nos referimos a los Messi, Cristiano Ronaldo, Neymar… Jugadores que si les preguntáramos después de cada acción qué han hecho, no serían capaces de explicarlo con todo detalle. Tendrían que verse en vídeo a cámara lenta para contemplar y tomar consciencia de su genialidad. Esta circunstancia se debe a que realizan una toma de decisiones y ejecutan la acción de forma tan rápida que ni siquiera son conscientes de ello. Decidir en la zona de consciencia precisa tiempo, y en el fútbol de élite no hay tanto tiempo para pensar.

Este trabajo en la zona no consciente se debe trabajar en los entrenamientos, con la aplicación de metodologías integradas en las que se intentan simular situaciones reales de juego. Al aumentar la complejidad de las tareas, los jugadores solo pueden tomar decisiones en esa zona no consciente.

Un ejemplo de trabajo en la zona no consciente lo podremos disfrutar con las combinaciones del tridente ofensivo del nuevo Barcelona: Messi, Neymar y Luis Suárez. Jugadores fuera de serie que sorprenderán al rival con decisiones no conscientes en situaciones competitivas complejas.

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