Homeostasis colectiva

Xavi y Del Bosque

LÓPEZ DEL CAMPO, Roberto.

Para poder alcanzar la denominada inteligencia colectiva, que es más que la suma individual de las inteligencias, los jugadores deben estar dotados de autonomía y consciencia en la toma de decisiones. La percepción global del resultado de su acción debe ser única y no debe estar condicionada por la visión particular del entrenador (Coca, 2006).

El jugador de fútbol tiene que tener una idea lo más clara posible de cómo funciona el conjunto y esa idea se la debe proporcionar el entrenador. Un buen entrenador transmitirá la idea general para que cada uno sepa dónde encaja, cuál es su contribución al equipo, qué relación tiene con aquellos compañeros con los que puede interactuar. Si todo está en su sitio y funciona al unísono, el equipo está perfectamente engranado y la inteligencia colectiva campará a sus anchas (Coca, 2003).

(Extractos del libro: “Entrenamiento Psicológico Integrado de Fútbol“)

Hasta el reciente Mundial de Brasil 2014, Vicente del Bosque ha sabido transmitir a un grupo de jugadores la idea general de dónde encaja cada uno, cuál es su contribución al equipo y qué relación tiene cada uno de ellos con sus compañeros. Gracias a este encaje, la selección española ha logrado Mundial de Sudáfrica 2010 y Eurocopa Polonia-Ucrania 2012. En el último Mundial, Diego Costa no ha encajado en el estilo de juego del equipo. Pero quizá, no haya sido solo cuestión de estilo. Quizá un elemento nuevo, del peso de Diego Costa, ha roto el equilibrio existente entre todos los miembros del equipo. Incluso entre el propio jugador y su compañero de equipo, David Villa. La polémica que rodea a la decisión de Xavi Hernández de renunciar a ir con la selección podría ser otra de las consecuencias de la pérdida de equilibrio dentro de “la roja”. ¿Será capaz Vicente del Bosque de recuperar la inteligencia colectiva perdida?

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