Como convertir la zona de pánico en zona mágica

salir de la zona de confort

LÓPEZ DEL CAMPO, Roberto.

El entrenador debe conseguir que sus jugadores salgan de la zona de confort en cada entrenamiento. La tendencia del futbolista es moverse en esa zona de confort. La comodidad y la seguridad son sensaciones placenteras que alimentan la parte hedonista del sujeto. El futbolista tiende a moverse “como pez en el agua” en entornos en los que se siente cómodo al tener todo “bajo control”. Pero en la zona de confort no se mejora, no hay progreso, no hay cambio, no hay evolución. Permanecer en esta zona es sinónimo de acomodarse, “vivir de la rentas”, no adaptarse al cambio.

El entrenamiento diario debe situar al jugador como mínimo en la zona de aprendizaje. El entrenador debe romper con la monotonía y mediante una metodología integrada, diseñar las tareas que sitúen al jugador en esa zona de aprendizaje. Este proceso implica necesariamente un aumento de las competencias del futbolista. No puede consistir en la simple ejecución mecánica de tareas técnico – tácticas. Es decir, para que haya aprendizaje, el jugador debe terminar cada sesión de entrenamiento adquiriendo competencias que no tenía al inicio. En caso contrario, el aprendizaje ha fallado.

El entrenamiento de calidad, no obstante, consiste en situar al jugador en la zona de pánico o zona mágica. Esta zona es única y se encuentra más allá de la zona convencional de aprendizaje. El jugador estará en su zona mágica cuando sea capaz de adoptar una aptitud creativa y se atreva a innovar fuera de las zonas de confort y aprendizaje. Por el contrario, sí sale de dichas zonas y fracasa, hablaremos de zona de pánico. En esta zona de pánico, el miedo al fracaso y la falta de confianza provoca frustración al fracasar en el reto incluso antes de afrontarlo.

¿De qué va a depender que la zona mágica se convierta en zona de pánico? Sencillamente de que el jugador tenga las herramientas necesarias para poder superar el reto propuesto por el entrenador. Si en cada sesión se plantean retos ambiciosos y alcanzables, estaremos brindando a nuestros jugadores la oportunidad de resolverlos de forma autónoma y creativa el problema planteado. Este resultado favorable ante un reto difícil propiciará un aumento de la autoconfianza. El éxito en la tarea motivará a su vez al jugador para enfrentarse a nuevos retos cada vez más complejos. Estos retos seguirían situándose en la zona mágica. Además, si en un reto concreto el jugador falla, no pasa nada, solo tiene que volver a su zona de confort para recoger las herramientas que seguramente posee y volver a intentarlo. Si no encuentra dichas herramientas, deberá transitar por su zona de aprendizaje hasta adquirirlas. Una vez logrado, ya solo le queda esperar a que en los entrenamientos o en la propia competición vuelva a surgir la oportunidad de saltar a la zona mágica y superar el reto por tener, ahora sí, las herramientas necesarias. El principal proveedor de estas herramientas debe ser el entrenador. Y para ello debe basar su formación en la metodología de resolución de problemas. De esta forma, el jugador se convierte en el verdadero protagonista del proceso de aprendizaje al resolver de forma autónoma los problemas que vayan surgiendo durante la ejecución de tareas integradas de entrenamiento.

Anuncios