La autoconfianza es el recuerdo del éxito

Cristiano Ronaldo haciendo una chilena LÓPEZ DEL CAMPO, Roberto.

La autoconfianza es el recuerdo del éxito, es la seguridad que tiene un jugador en sus capacidades para superar un reto. La autoconfianza y la motivación se retroalimentan mutuamente. Cuando un jugador supera un nuevo reto, la confianza en sus posibilidades aumenta y este hecho provoca un aumento en la motivación para seguir afrontando nuevos retos. Es una espiral que va incrementando la ambición del jugador para saber cuáles son sus límites deportivos.

Niveles óptimos de autoconfianza mejoran la tolerancia al fracaso y minimizan el deterioro motivacional que este provoca. El miedo al fracaso es uno de los principales enemigos del futbolista. Cuando un deportista tiene miedo al fracaso evita enfrentarse al problema. Las consecuencias inmediatas son la pérdida de autoconfianza y de motivación para volver a intentarlo. El entrenador debe permitir el error como herramienta fundamental del aprendizaje. No se debe focalizar la atención en el error sino en la causa del error, para evitar así que vuelva a producirse.

Cuando se produce un fallo, el entrenador debe desdramatizar y animar al jugador a que vuelva a intentarlo. Es el momento de recordarle lo bueno que es y cómo en situaciones similares ha sido capaz de superar las adversidades. De esta forma, en sucesivos intentos terminará encontrando la solución al problema y lo más importante, será capaz de transferir ese aprendizaje a circunstancias parecidas que tenga que resolver en el futuro.

A la hora de trabajar la autoconfianza del jugador se debe tener mucho cuidado con el exceso de confianza, que puede llegar a ser más perjudicial incluso que la falta de confianza en uno mismo. La autoconfianza sin límite conduce a la figura del “tonto motivado”, que podríamos definir como el individuo que cree que puede conseguir todo lo que se proponga por el mero hecho de proponérselo. El futbolista alcanza un nivel óptimo de autoconfianza tras un proceso interpersonal de percepción de eficacia en la realización de tareas psicomotrices. Esa percepción prolongada en el tiempo requiere un número determinado de experiencias en las que el deportista consigue tomar decisiones acertadas. Es decir, la observación objetiva de la realidad argumenta esa percepción de autoconfianza.

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