Dinámica para aumentar la identidad grupal

LÓPEZ DEL CAMPO, Roberto.

El entrenador reunirá a la plantilla después de un partido importante en el que no se haya conseguido el objetivo propuesto, normalmente ganar el encuentro. Aunque no debe pasar mucho tiempo entre la celebración del partido y la realización de la dinámica; esta no deberá ser al día siguiente del partido. Es importante que al menos pasen 24 horas para dar tiempo a que los futbolistas reflexionen sobre lo ocurrido en la competición.

El entrenador reunirá a los 22 jugadores intentado crear un entorno agradable. Se entregará a cada jugador tres papeles en blanco con forma de nube y un bolígrafo. El entrenador también cogerá sus tres papeles y el bolígrafo.

Una vez repartido el material, se proyectará el partido previamente editado con los momentos más relevantes – no conviene que el resumen dure más de cinco minutos –. El objetivo es que los jugadores revivan la competición hasta el momento en el que el entrenador considere que el equipo no ha sabido “leer” el partido o ha comenzado a tomar decisiones poco acertadas. En ese momento, se parará el visionado del partido y se pedirá a cada jugador que escriba en cada uno de los tres papeles una idea con las que, según su opinión, el equipo hubiera conseguido ganar el partido. Las ideas no tienes por qué ser  técnico-táctico, servirían cualquier clase de ideas.

Después de dos o tres minutos todos habrán tenido que escribir tres ideas, una en cada papelito. El entrenador también tendrá que escribir sus tres ideas, que deberán coincidir en la medida de lo posible con las ideas que intentó aplicar, en su caso, durante el partido; con independencia de que como ya hemos comentado anteriormente, el resultado no fue el deseado.

El entrenador indicará a sus jugadores que: “dentro de un equipo, para que este actúe al unísono, es importante que se den múltiples interrelaciones entre todos sus miembros. Por este motivo, vamos a comenzar a intercambiarnos los bolígrafos”. Este intercambio se realizará durante un par de minutos. Después, el entrenador detendrá el intercambio y preguntará a sus jugadores. “¿Cuántas interrelaciones se han dado? 60, 80, 100… Y después de estas interrelaciones, ¿el equipo ha mejorado en algo?” Después de un breve debate al respecto se concluye que el equipo no ha mejorado con las interrelaciones que se han producido ya que el equipo sigue estando igual que antes. Cada jugador sigue teniendo un solo bolígrafo.

A continuación, el equipo repetirá la dinámica, pero esta vez en vez de intercambiar los bolígrafos, lo que intercambiará será los papeles en los que cada jugador ha escrito sus tres ideas. Cada jugador tendrá que pasar sus tres papeles a tres compañeros, quienes lo leerán y se lo tendrán que pasar a otro compañero. Así sucesivamente hasta que todos los papeles hayan pasado por las manos de todos los miembros del equipo, incluido el entrenador. Una vez finalizado el intercambio múltiple, el entrenador volverá a hacer la misma pregunta que antes: “el equipo como tal ¿ha mejorado en algo?” En este caso, la respuesta es diferente ya que después del intercambio cada jugador no tiene solo sus tres ideas, sino que ha conseguido 69 ideas – 66 ideas de sus 22 compañeros más las 3 ideas del entrenador –.

Después de la dinámica el entrenador comentará que: “un equipo con identidad propia, que logre actuar al unísono, y que tenga en cuenta las ideas de todos los miembros del grupo… ¿Estará mejor preparado para superar cualquier problema que surja durante un partido?” Se abrirá un pequeño debate en el que la respuesta afirmativa deberá deducirse como respuesta obvia. En función del debate que se genere, el entrenador deberá definir qué papel debe tener en este sistema complejo. Preguntara: “¿qué papel debe desempeñar en el intercambio de ideas el entrenador?” Las conclusiones del debate deberán concluir en la idea de que el entrenador, como director del equipo, deberá ser el encargado de fomentar que los jugadores compartan sus ideas, que estos sean conscientes y autónomos para que fluya el intercambio de ideas encaminadas a un objetivo común. Por lo que el entrenador actuará como garante de este proceso dinámico; aportando también sus ideas y decidiendo, en caso de conflicto, qué idea es la más idónea para los intereses del equipo.

En la siguiente presentación se indican las ideas fundamentales que los jugadores deberán interiorizar después de la realización de esta dinámica. Todas ellas encaminadas a que cada miembro del grupo entienda la importancia de lograr una identidad grupal.

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