Sin derechos no hay obligaciones

Bayer de MunichLÓPEZ DEL CAMPO, Roberto.

La principal obligación del futbolista es hacer todo lo que esté en su mano en beneficio del equipo. Esta obligación exige que el jugador entrene al máximo, exige esfuerzo, exige sacrificio, exige actitud, exige disciplina, exige compromiso… un largo etcétera de exigencias que se pueden resumir en una única, profesionalidad.

La principal  obligación del entrenador es intentar sacar el máximo de cada jugador poniéndolo al servicio del bien común del equipo. La lista de obligaciones del entrenador es idéntica a la ya indicada para los jugadores, con el agravante de que para exigir primero hay que predicar con el ejemplo. El entrenador debe ser profesional y luego exigir a sus jugadores que también lo sean.

Pero no todo son obligaciones, también existen derechos. Entre los más importantes figuran el derecho a divertirse mientras se entrena, el derecho a recibir un trato justo e igualitario, el derecho a la dignidad y el derecho a decidir o tomar decisiones de forma autónoma. Los entrenadores tienden a exigir a sus jugadores todas las obligaciones olvidándose de que también tienen derechos. El entrenador como director del equipo es precisamente el principal garante de que estos derechos se respeten. Sin derechos no hay obligaciones.